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La
cultura
Olmeca
es
el
nombre
que
recibe
una
cultura
que
se
desarrolló
en
Mesoamérica
durante
el
Preclásico
Medio.
Los
Olmecas
fueron
la
primera
civilización
que
se
desarrolló
en
México
en
tiempos
indígenas.
Su
cultura
floreció
en
los
estados
de
Tabasco
y
Veracruz
cerca
del
año
1200
a.C
y
perduró
hasta
el
600
a.C. |
Aunque
se han
encontrado
indicios
de su
presencia
en
amplias
zonas de
esta
área
cultural,
se
considera
que el
área
nuclear
Olmeca
—o zona
metropolitana—
abarca
la parte
sureste
del
estado
de
Veracruz
y el
oeste de
Tabasco.
Etimológicamente,
el
término
“Olmeca”
quiere
decir “habitantes
de la
zona de
olmnan”,
es
decir,
“habitantes
de la
tierra
de
hule”.
Este
término
fue
acuñado
para
designar
a una
serie de
habitantes
que
poblaron
lo que
se
conoce
como el
área de
los
Olmecas.
Con todo
y que la
cultura
Olmeca
tuvo una
difusión
que
alcanzó
la mayor
parte de
Mesoamérica
—excepto
en la
región
de
Occidente,
que
siguió
un
desarrollo
cultural
más o
menos
autónomo
hasta
finales
del
Preclásico—,
una de
las
regiones
donde se
han
encontrado
las
evidencias
más
claras
de la
presencia
de esta
cultura
es la
parte
sur de
la
Llanura
Costera
del
Golfo,
comprendida
entre
los ríos
Papaloapan
y
Grijalva,
que
corresponde
a la
mitad
norte
del
Istmo de
Tehuantepec.
Actualmente,
esta
zona
corresponde
al
sureste
del
estado
de
Veracruz
y el
poniente
de
Tabasco.
Este
pueblo
eligió
como
hogar
las
regiones
pantanosas
y
selváticas
de las
cuencas
de los
principales
ríos que
se
ubican
entre
Veracruz
y
Tabasco,
que
desembocan
en el
Golfo de
México,
fundando
una de
sus
grandes
capitales,
La
Venta,
en las
cercanías
del Río
Tonalá,
ciudad
que tuvo
su
esplendor
durante
la fase
tardía
de esta
cultura. |
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Estas
zonas
actualmente
se
constituyen
como
tierras
ricas
con
abundancia
de
recursos
naturales
como el
petróleo.
En
aquellos
tiempos
(1200 –
600 A.c.)
el área
estaba
ocupada
por una
abundante
tundra
vegetal
que
hacía
los
suelos
ricos en
humus y
en
vegetales,
por lo
que
proliferaban
cultivos
de todo
tipo,
proporcionando
alimentos
para un
gran
volumen
de
gente.
La
economía
de los
Olmecas
estaba
basada
en los
productos
agrícolas,
con los
que
comerciaban,
tanto
entre
ellos
como con
otros
pueblos
vecinos
(sobre
todo los
nómadas
o
comunidades
alejadas
geográficamente
como
pueden
ser de
México
Central
o
Guatemala).
Se
estima
que los
indicios
más
antiguos
de la
cultura
Olmeca
son de
alrededor
de 1200
a. C., y
los más
recientes
son
aproximadamente
del año
500 a.
C. La
civilización
Olmeca
se
constituyó
principalmente
alrededor
de 3
centros
ceremoniales:
San
Lorenzo,
La Venta
y Tres
Zapotes,
además
de
manifestarse
en otros
sitios
como
Laguna
de los
Cerros.
San
Lorenzo:
El
centro
Olmeca
más
antiguo
registrado
es el de
San
Lorenzo
(1150 a.
C.
aprox.),
situado
en la
cuenca
del río
Coatzacoalcos,
en el
estado
de
Veracruz.
La Venta
La
Venta es el
centro
ceremonial más
grande y más
importante de
la cultura
Olmeca,
localizado en
el actual
municipio de
Huimanguillo,
en el estado
de Tabasco, se
ubica en un
islote rodeado
por ríos y
zonas
pantanosas, y
está trazado
sobre un eje
Norte-Sur. En
La Venta se
han encontrado
un gran número
de tumbas con
ajuares muy
ricos, con
cerámica y
figurillas de
piedra.
También se han
encontrado
cabezas
colosales y
tronos. Se
cree que los
Olmecas fueron
los primeros
en desarrollar
una escritura
jeroglífica
para su
lenguaje, en
2002 se
descubrió un
caso que data
de 650 a.
C.,[4] y en
2006 otro de
900 a. C.,[5]
lo cual supera
en antigüedad
a la escritura
zapoteca, y
convierte a la
escritura
Olmeca en la
más antigua
del hemisferio
occidental. La
primera
civilización
que se
desarrolló en
México en
tiempos
indígenas fue
la de los
Olmecas, ésta
floreció hacia
1200 años a.C.
y perduró
hasta 600 años
a.C. Este
pueblo eligió
como hábitat
las regiones
pantanosas y
selváticas de
las cuencas de
los
principales
ríos que se
ubican entre
Veracruz y
Tabasco, que
desembocan en
el Golfo de
México,
fundando una
de sus grandes
capitales. La
Venta, en las
cercanías del
río Tonalá,
ciudad que
tuvo su
esplendor
durante la
fase tardía de
esta cultura.
Pero el ser
más importante
de La Venta no
era Garra de
Jaguar, su
sacerdote-gobernador
supremo, sino
un adolescente
"cara de
niño", que ya
había
presenciado
diecinueve
cambios de
estación y
vivía en un
área apartada
del conjunto
residencial
habitado por
el propio
Garra de
Jaguar. El
éxito de las
festividades
dependía de
cómo este ente
venerado
soportara las
ceremonias
religiosas,
pues la gran
mayoría de
ellos morían
en la
infancia. A
los que
exitosamente
llegaban a una
edad adulta,
se les honraba
con un retrato
colosal en
piedra.
Individuos
"cara de
niño", son
niños con
Síndrome de
Down y otros
relacionados
con el
mongolismo.
Era sagrado
entre los
olmecas porque
la propia
naturaleza los
escogía y les
hacia únicos
entre los
demás
individuos.
Precioso
Regalo, el
baby-face
actual de La
Venta, fue
parido por una
señora ya
grande en un
centro
secundario, a
doce horas de
viaje de La
Venta. Su
madre le
nombró
Precioso
Regalo porque
lo recibió de
la naturaleza
ya tarde en su
vida.
La Venta, es
uno de los
mejores
ejemplos del
urbanismo
temprano
mesoamericano,
sus restos
arqueológicos
ya eran
conocidos por
los pobladores
locales, los
que incluso a
finales del
siglo XIX,
extrajeron un
importante
monumento
escultórico
conocido como
"El Juchiman"
y lo llevaron
a
Villahermosa,
esta figura ha
sido por
décadas el
símbolo de su
Universidad.
En realidad,
hasta los años
cuarenta de
nuestra
centuria, es
cuando su gran
riqueza
escultórica y
su
arquitectura
se da a
conocer por el
arqueólogo
norteamericano
Matthew
Stirling.
Hoy sabemos
que este sitio
ocupó varios
kilómetros
cuadrados de
extensión,
donde vivieron
los dirigentes
y sacerdotes,
los hábiles
artesanos y
los pobladores
en general que
cultivaban la
tierra y
participaban
con su fuerza
de trabajo en
la
construcción
de las
plataformas y
grandes
basamentos,
hechos de
lodo, y muy
especialmente,
formaban parte
de los
cargadores de
piedra que
acudían hasta
la lejana
región de Los
Tuxtlas, en
Veracruz,
donde extraían
las rocas
volcánicas que
son la materia
prima de sus
esculturas
monumentales,
las que
tallaban
utilizando
herramientas
de piedra
pulida, de
estructura muy
compacta,
especialmente
dioritas y
riolitas.
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Entre
los
maravillosos
monumentos
destacan:
cuatro
cabezas
colosales
en buen
estado
de
conservación,
que
representan
retratos
idealizados
de sus
jerarcas;
cinco
altares
en forma
cuadrangular,
cuyas
escenas,
talladas
en
relieve,
evocan
cultos a
seres
sobrenaturales
de
carácter
felino,
a las
cuevas
sagradas
y al
dominio
de este
pueblo
sobre
sus
vecinos.
En las
estelas
volvemos
a
encontrarnos
con
representaciones
de los
dirigentes
Olmecas,
que bien
pudieron
tener
funciones
principales
en los
rituales
religiosos.
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Si bien poco
queda de la
arquitectura
de los
Olmecas, la
escultura
monumental en
piedra es
cuantiosa e
importante, y
casi en su
totalidad se
encuentra hoy
en el Parque
Museo de La
Venta en
Villahermosa,
a donde fue
llevada a
instancias del
poeta
tabasqueño
Carlos
Pellicer.
El arte Olmeca
era muy
complejo,
tiene muchos
elementos que
aún se están
investigando.
Los más
importantes y
conocidos son
posiblemente
las Cabezas
colosales
Olmecas, que
son un ejemplo
de escultura
monumental y
una de sus
mejores
representaciones
artísticas. Se
cree que
pueden
representar a
guerreros o a
jefes. Se
conocen 17
ejemplares, la
mayoría de
ellos
repartidos
entre el Museo
de
Antropología
de Xalapa y el
Parque Museo
La Venta. Una
característica
llamativa de
estas cabezas
colosales es
la marcada
apariencia
negroide, lo
que ha llevado
a diferentes
conjeturas.
Entre los
animales que
les servían
para alimento
estaban los
tlacuaches,
monos,
guajolotes,
venados,
tapires, pavos
silvestres,
peces,
mariscos y
aves
acuáticas. Es
probable que
también
criaran abejas
para obtener
miel.
Los
Olmecas
realizaron más
esculturas de
este tipo,
como El
luchador
olmeca, que
muestra un
personaje
barbado, con
brazos y
piernas
doblados, lo
que le da un
aspecto
realista único
en todo el
arte
prehispánico.
También hay
otras obras
importantes
como El enano
de jadeíta o
El Señor de
las Limas.
Esta última
escultura
lleva entre
los brazos a
un niño, que
en realidad se
cree que es
una divinidad,
con rasgos
propios del
hombre-jaguar,
al que se ha
llamado
erróneamente
baby-face
(cara de
niño), y
probablemente
representa el
nacimiento del
dios jaguar.
Hay otro tipo
de escultura,
los altares,
que son
bloques
trapezoidales,
con
representaciones
religiosas
esculpidas en
los laterales,
y tienen un
agujero del
que sale un
personaje, que
tiene la forma
de una boca de
dragón o
jaguar, que
probablemente
represente el
nacimiento de
un dios desde
el inframundo.
Se han
encontrado en
esa misma zona
elementos de
alfarería,
figurillas y
fragmentos
cerámica que
corresponden
al periodo de
crecimiento
entre el año
1500 y el 1150
a. C. La
cerámica es lo
más pobre de
la cultura,
normalmente
monocroma, y
sin una gran
variedad de
tipología. De
color negro y
sin decoración
elaborada. El
uso del
basalto y de
la obsidiana
comenzaron a
destacarse en
esa época. Se
constata el
uso de cuarzo,
piritas y
todas las
piedras duras.
También se
usaron otro
tipo de
piedras, como
el jade, para
realizar
máscaras
funerarias.
Fueron los
escultores de
Mesoamérica
(México) más
antiguos.
Trabajaron no
sólo las
piedras
volcánicas
para sus
monumentos,
sino también
las piedras
duras,
compactadas y
semipreciosas.
Tenían una
religión
politeísta
centrando su
culto de
adoración al
jaguar,
que aparece a
lo largo de
toda su
iconografía.
Aparte de
este,
consideraban
como dioses a
muchos
animales como
el caimán o
los sapos,
emparentando a
sus
gobernantes
con dioses, de
los cuales
creían que
descendían y
heredaban sus
poderes.
A los Olmecas
se les
atribuyen
algunas de las
primeras
pirámides de
América, las
cuales eran
aprovechadas
como centros
de rituales o
de reunión
política de la
ciudadanía.
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