|
México
fue
descubierto en
1519. La
población se
estima que
alcanzaba los
10 millones de
indígenas. Su
organización
era de tipo
feudal y se
regían por
estrictas
normas
disciplinarias.
A diferencia
de lo que
ocurrió en
otros países
colonizados,
los indígenas
mexicanos
fueron la base
del imperio
que
construyeron
los españoles.
Esta
peculiaridad
se refleja
claramente en
la diversidad
étnica del
México de
nuestros días.
Actualmente,
el país cuenta
con más de 15
millones de
indígenas
puros, que
hablan cerca
de 50
dialectos.
La historia
del país,
comienza desde
las primeras
civilizaciones
siendo mayas,
aztecas y
Olmecas las
principales
encontradas en
los
yacimientos
arqueológicos.
Los Olmecas
fueron los
primeros en
prosperar en
las regiones
de Veracruz y
Tabasco por
más de 3000
años.
Los
mesoamericanos
fueron bien
reconocidos
por ser
avanzados en
las áreas de
ciencia y
agricultura.
Los
principales
periodos de la
historia de
México son:
ERA
PREHISPÁNICA (1200
A.C.-1521
D.C.). Este
periodo está
marcado por la
influencia de
cinco grandes
civilizaciones
indígenas:
• Los Olmecas
(1200 A.C.-200
A.C.). Crearon
un calendario
muy avanzado y
sentaron las
bases de las
tradiciones
religiosas,
arquitectónicas
y artísticas
de grupos
posteriores.
• Los Mayas
(1200 A.C..-1400
D.C.).
Destacaron por
su complejo
sistema
matemático, su
dominio de la
astrología,
además de por
la
construcción
de numerosos
centros
urbanos y su
arquitectura
barroca, que
hoy
constituyen
una parte
fundamental
del patrimonio
cultural
mexicano.
• Los
Mixteco-Zapotecas
(900 A.C.-1400
A.C.). Fueron
excelentes
artesanos y
constructores
de grandes
ciudades,
templos y
cámaras
mortuorias.
Destacaron
también por
sus piezas de
cerámica y su
orfebrería.
• Los Toltecas
(950 D.C.-1300
D.C.).
Poderosos
guerreros y
consumados
artesanos,
ejercieron una
enorme
influencia
sobre las
culturas maya
y azteca.
• Los Aztecas (1345 D.C.-1521
D.C.). Eran
una
civilización
floreciente
cuando los
conquistadores
españoles
llegaron en
1519.
Elaboraron un
complejo
sistema
impositivo.
También eran
excelentes
constructores.
Su patrimonio
lingüístico,
religioso,
artístico,
arquitectónico
y militar son
fruto de la
influencia de
Olmecas,
toltecas y
mayas.
|
La fundación
de México
ocurre en el
año de 1325,
cuando los
Aztecas
provenientes
de Aztlán
(Lugar de
Garzas)
emigran hacia
el sur de
América en
busca de la
tierra
prometida por
su dios
Huitzilopochtli
quien les
ordenó fundar
una ciudad en
donde
encontraran un
águila posada
sobre un nopal
devorando una
serpiente.
El 13 de marzo
de 1325 los
Aztecas
llegaron a lo
que hoy se
conoce como el
Valle de
México,
(algunos
historiadores
dicen que
vieron la
señal y
fundaron
México
Tenochtitlán).
Entraron al
Valle de
México
llegaron al
Bosque de
Chapultepec,
donde
residieron
hasta que en
una nueva
expedición al
centro del
valle
encontraron,
el 18 de julio
de 1325, en un
islote rodeado
de agua, una
penca donde se
encontraba un
nopal y sobre
el nopal un
águila
devorando una
serpiente. Fue
allí donde
fundaron la
Gran
Tenochtitlán,
ciudad y
capital del
Imperio azteca
México
Tenochtitlan. |
|
CONQUISTA
Y COLONIZACIÓN
ESPAÑOLA (1521-1810).
Después de la
caída de
Tenochtitlán,
la capital
azteca (hoy
D.F.) en 1521,
España inició
un período de
exploración y
conquista.
España y la
Iglesia
Católica
impusieron su
autoridad y
sus costumbres
tanto sociales
como
religiosas. De
esta época,
los mexicanos
mantienen su
tradición
católica y
numerosas
ciudades
situadas en el
centro del
país y
jalonadas con
espléndidos
edificios.
INDEPENDENCIA
E INSURRECCIÓN (1810-1860).
La influencia
de las
revoluciones
francesa y
americana y
los conflictos
entre criollos
(hijos de
españoles
nacidos en
México),
mestizos
(hijos de
padre español
y madre
indígena) y
los
peninsulares
(españoles
residentes en
México)
debilitaron el
dominio
español. Los
líderes
criollos
buscaban mayor
autonomía. En
1810 se inició
una revuelta
que duró 11
años y se
cobró más de
600.000 vidas.
El caos
político
prevaleció en
esta época. En
1847, los
EE.UU.
invadieron el
país y México,
con la firma
del Tratado de
Guadalupe-Hidalgo,
fue obligado a
entregar más
de la mitad de
su territorio
por poco más
de $6 dólares
por kilómetro
cuadrado.
El 16 de
septiembre de
1810 es la
fecha que
marca el
inicio del
movimiento
armado
dirigido por
Miguel
Hidalgo; quien
fuera un
simple
sacerdote
logró
movilizar a
una gran parte
del pueblo
mexicano con
lo que se
conoce como El
grito de
Dolores, ya
que hizo un
llamado a los
habitantes de
La Nueva
España en la
iglesia de
Dolores,
Hidalgo.
Uno de los
pretextos
tomados por
los criollos
para reclamar
la
independencia
de las
colonias
españolas fue
la ocupación
francesa de
España, a
principios del
siglo XIX. En
varias partes
de América
Latina
tuvieron lugar
algunas
rebeliones
independentistas,
algunas más
exitosas que
otras. México
no fue la
excepción. Los
primeros
intentos
separatistas
de Nueva
España
corresponden
los hechos
ocurridos
durante la
Crisis
política de
1808 en
México, se
formó una
Junta de
Gobierno la
cual contaba
con cierta
simpatía del
virrey José de
Iturrigaray,
pero un golpe
de Estado
realizado por
Gabriel de
Yermo depuso
al virrey y a
consecuencia
se encarceló a
los promotores
de la junta:
Melchor de
Talamantes,
Juan Francisco
Azcárate y
Lezama,
Francisco
Primo de
Verdad y Ramos
y José Antonio
de Cristo. La
Real
Audiencia, que
favorecía a
los golpistas,
nombró a Pedro
de Garibay
como virrey
interino y
toda idea de
separatismo
fue sofocada.
Las reuniones
entre criollos
continuaron,
pues la
inconformidad
con su
situación
secundaria en
la sociedad
novohispana y
la ocupación
francesa de la
metrópoli eran
la oportunidad
para conseguir
un gobierno
local. El
siguiente
intento por
establecer un
congreso
independiente
y autónomo fue
la Conjura de
Valladolid en
1809, pero fue
descubierta y
sus miembros
fueron
procesados.
REFORMA
Y ESTABILIDAD (1860-1910).
En 1860, se
promulgan las
Leyes de
Reforma, cuyo
objetivo era
controlar el
poder que
ejercía el
clero. Los
conservadores,
aristócratas
que buscaban
un mayor poder
eclesiástico y
autoritarismo
político,
solicitaron el
apoyo de sus
aliados
europeos. En
1861 las
tropas
francesas
invadieron el
país para
reforzar el
gobierno
imperial del
archiduque
Maximiliano de
Habsburgo. Su
labor fue poco
eficaz y acabó
siendo
fusilado en
1867.
Al fin de la
independencia
México sufrió
un gran golpe
económicamente
por los gastos
de la guerra.
México en 1836
fue obligado a
perder el
estado de
Texas por
causa de la
guerra. Más
adelante,
México perdió
más de la
mitad de su
territorio por
el tratado de
Guadalupe
Hidalgo con
los Estados
Unidos. En
1858 Benito
Juárez, nativo
zapoteca, y
político
liberal tomó
la presidencia
y promovió
nuevas
reformas
progresivas.
Durante el
período que
Juárez gobernó
el país, los
franceses
invadieron y
establecieron
una monarquía
en México.
Juárez fue
forzado a huir
de la capital
para salvar su
presidencia en
1862. En 1867
cinco años
después Juárez
regresó a
derrotar a los
franceses. El
general
Porfirio Díaz
tomó la
posición de
presidente
militar y
mantuvo el
país bajo su
dictadura por
más de 30
años. Díaz
inició el
desarrollo
económico y la
integración de
México en el
mercado
mundial.
Este período
en la historia
de México es
reconocido
como
"Porfiriato,"
el tiempo
cuando muchos
campesinos
perdieron sus
terrenos y
fueron
forzados a
trabajar como
peones en
haciendas. Al
mismo tiempo,
los
negociantes
extranjeros
recibieron
grades
beneficios a
través de la
explotación de
la gente.
Finalmente,
este período
terminó en
1910 cuando
empezó la
Revolución
Mexicana.
La verdadera
Independencia
de México fue
el 5 de mayo
de 1862, día
en que el
Ejército
Mexicano comandado por
Ignacio
Zaragoza y
Porfirio Díaz
repelían al
entonces más
poderoso
ejército del
mundo, el
Francés con
todo y su
grupo de
élite, los
Zuavos. La
batalla se dio
cerca del
Fuerte de
Guadalupe, fue
un momento de
dignidad
nacional
mientras el
“Presidente
Juárez” se
escondía en su
carreta y huía
por el país,
mexicanos
valerosos
luchaban
contra la
arbitraria
invasión
extranjera.
Benito Juárez,
originario de
Oaxaca de
descendencia
zapoteca, que
había
promulgado las
Leyes de
Reforma,
asumió la
presidencia
durante cuatro
años. En este
periodo, llevó
a cabo
profundas
reformas
agrarias y
disminuyó
significativamente
el poder de la
Iglesia.
En 1874,
Porfirio Díaz,
también
originario de
Oaxaca, se
convirtió en
el presidente
de la
República.
Este periodo,
que duró 34
años, estuvo
marcado por un
importante
progreso en la
minería, la
agricultura o
la inversión
extranjera,
pero también
por las
marcadas
diferencias
entre las
clases
sociales
mexicanas.
El 20 de
noviembre se
cumple el 85o
aniversario
del estallido
del Movimiento
Revolucionario
de 1910,
considerado
por los
estudiosos de
las ciencias
sociales como
el movimiento
social de
mayor
trascendencia
en la vida
nacional del
presente
siglo. En esa
lucha armada
los caudillos
enarbolaron,
entre sus
demandas más
sentidas, los
sueños e
ilusiones de
un pueblo que
clamaba por
disfrutar
condiciones de
vida más
humanitarias.
El propósito
que perseguían
los próceres
que
encabezaron
esta
revolución era
acabar con un
sistema de
gobierno
caduco que;
aferrándose
del poder,
negaba el
cumplimiento
de los
principios de
la libertad,
así como la
instauración
de la
democracia.
El maestro
Jesús Silva
Herzog, en su
libro: "Breve
Historia de la
Revolución
Mexicana",
cita lo
siguiente: "la
causa
fundamental de
ese gran
movimiento
social que
transformó la
organización
del país en
todos o casi
todos sus
variados
aspectos fue
la existencia
de enormes
haciendas en
poder de unas
cuantas
personas de
mentalidad
conservadora o
reaccionaria".
Los ideólogos
de la
Revolución
proponían
terminantemente
acabar con el
papel
protagónico
del General
Porfirio Díaz
Mori,
fundamentando
sus objetivos
en la
necesidad de
combatir la
injusticia,
acabar con la
miseria que
agobiaba a
grandes
sectores de la
población y
enfrentar el
despotismo que
caracterizaba
el largo
período de la
administración
porfirista.
Otra
inconformidad
popular era
provocada por
el sistema de
trabajo de las
masas obreras
y se luchaba
también para
desterrar el
trato
infrahumano de
los hombres,
mujeres y
niños que
sufrían la
vergonzante
explotación en
la industria
minera.
El porfirismo
se mantuvo
muchos años en
el poder
porque contaba
con el apoyo
de los grandes
terratenientes,
banqueros,
industriales,
el odiado
grupo de los
científicos y
los
sempiternos
caciques
políticos que
aprovechando
la impunidad y
utilizando
todo tipo de
represión
mantenían en
control de
importantes
regiones del
país. Todos
ellos se
negaban a
impulsar los
cambios en la
administración
pública por la
sencilla razón
de que gozaban
plenamente de
bienestar y de
riqueza al
amparo de la
paz impuesta
por el anciano
caudillo
oaxaqueño. Los
dueños del
gran capital,
en su mayoría
de procedencia
extranjera,
dominaban las
empresas
mineras y las
fábricas de
hilados y
tejidos,
disfrutaban de
innumerables
privilegios y
por estas
poderosas
razones se
deshacían en
elogios a las
bondades del
régimen y de
las cualidades
del viejo
general.
Frente
a la
octogenaria
figura del
dictador, en
cuyo pecho
gustaba lucir
numerosas
condecoraciones,
empezó a
emerger la
personalidad
de Francisco
I. Madero,
quien, en sus
discursos,
hablaba con
sinceridad y
valentía al
pueblo de
México, que
tenía hambre
de pan y de
tierra, hambre
de justicia y
hambre de
libertad. Un
ejemplo de los
discursos
temerarios de
Madero es el
que pronunció
en la ciudad
de Orizaba,
Ver., el 22 de
mayo de 1910.
En esa ocasión
expresó: "El
edificio de la
Dictadura ya
se bamboléa,
ya vacila, ya
está próximo a
derrumbarse y
no podrá
resistir el
primer embate
del pueblo".
Ante la
intransigencia
del general
Díaz de ocupar
nuevamente la
Presidencia,
mediante una
nueva
reelección en
los comicios
realizados el
26 de junio de
1910, en medio
de una paz
impuesta por
medio del
terror, se
agravó la
efervescencia
política. El
grupo
revolucionario
había crecido
en virtud de
la
inconformidad
general y la
clara
indignación
del pueblo por
la fraudulenta
reelección del
hombre que en
su juventud
defendió con
gran valor la
soberanía
nacional ante
la invasión
extranjera.
Por una de sus
hazañas
militares se
le conoce en
la historia
patria como el
"Héroe de la
Batalla del 2
de abril".
Como
resultado de
esa crítica
situación, se
invitó al
pueblo a
levantarse en
armas con la
publicación
del Plan de
San Luis,
firmado el día
5 de octubre
de 1910 en la
ciudad de San
Luis Potosí
por Francisco
I. Madero,
plan que en su
parte medular
dice:
"Conciudadanos:
Si os convoco
para que
toméis las
armas y
derroquéis al
gobierno del
general Díaz,
no es
solamente por
el atentado
que cometió
durante las
últimas
elecciones,
sino para
salvar a la
Patria del
porvenir
sombrío que le
espera
continuando
bajo su
dictadura...".
A 85 años de
distancia la
sociedad
mexicana con
honda
preocupación
emite los
siguientes
interrogantes:
¿El pueblo de
México ha
superado las
carencias por
la que se
sacrificaron
más de un
millón de
compatriotas?
¿Se está
cumpliendo
cabalmente con
la justicia
social?
¿Existe
limpieza en
las
elecciones?
¿Continúan
vigentes los
postulados de
la Revolución
Social
Mexicana?-
M.M.H.-
Mérida,
Yucatán,
noviembre de
1995.
|